El Tres no existe.

La estrategia de Amena no era sesuda, era fresca, inmediata, “conectona”. En un mundo en el que no hay manual de marketing que no apostole que el mercado tiende a polarizarse en dos marcas u opciones, Amena se hizo un hueco a base de espontaneidad y atrevimiento. El de las operadoras de telefonía es un buen ejemplo de que, demasiadas veces, la obsesión por crear a toda prisa y a toda costa un tono de marca se convierte en paralizante y fatal.











Una y no más.

En el rodaje de esta campaña aprendí que en los USA hay cremas solares que llevan alcohol y que si se te meten en los ojos puedes flipar. También aprendí que si vas a una farmacia con cara de “me estoy quedando ciego” y pides un colirio, lo más normal es que interpreten que estás buscando algo raro para colocarte o que vas a intentar traficar con ello.












Cuentan que cuando Maradona marcó aquél golazo en Méjico 86 regateando desde su propio campo a todo el equipo inglés, Ruggieri le dijo riendo a sus compañeros del equipo argentino “el que le dio el pase fui yo”. A veces trabajando con Marion me he sentido igual (que Ruggieri, se entiende).