Para volver al ruedo con Don Algodón, Pepe Barroso quería una imagen transgresora, para ello contaba con Helen Swedin, famosa por su belleza y por ser la mujer de Figo. Pese a que lo intenté, como profesional de la comunicación y como culé resentido, no hubo forma de utilizar el parentesco con su marido para hacer ruido. El resultado está bien, pero la trasgresión es algo que la gente mide en función de dónde vengas. No es lo mismo ser trasgresor con Don Algodón después de años de silencio que serlo, por ejemplo, con El Corte Inglés. El mensaje es diferente y la gente así lo percibe. Y es que la gente es bastante más sensible e inteligente de lo que muchas veces imaginamos.

 

Sí, a Helen le mandé recuerdos para su marido, pero no os diré cuáles.