Quique García, reputado montador y ciudadano de Ocata me llamó un día con una propuesta descabellada: ponerle guión a una serie de animación. Los personajes están construidos con todo lo que se puede encontrar en una mesa después de un homenaje pantagruélico, básicamente corchos y los alambres de las botellas de cava. Me gusta mucho cómo nacen estos muñecos, de varias sobremesas, de charlas entre amigos, de chistes, brindis y acidez de estómago. Los personajes han heredado (como no podía ser de otra manera) todo ese buen rollo.

Seguiremos informando.