Últimamente la cocina ha roto muchos tabúes, por fin calidad y creatividad ya pueden ir de la mano gracias al reconocimiento de artistas como Adriá, Arzac... Los vinos viven un buen momento “popular” en gran medida gracias a la expansión de “vinotecas”. Sin embargo el arte del buen beber destilados todavía no ha explotado.


Desde una revisión de la tradicional coctelería, hasta la creación de nuevos y rompedores combinados, la propuesta de estos asturianos valientes pretende instaurar una cultura del saber beber destilados. Beberlos buenos y bien servidos; beberlos conocidos y desconocidos; beberlos clásicos o rabiosamente nuevos; beberlos antes y después de comer o de cenar...


La propuesta de nombre e imagen pretende explicitar esa filosofía. Y lo que es más importante, mostrar una marca en movimiento, inquieta, capaz de renovarse y aportar cosas constantemente. Algo fundamental para una marca en el siglo XXI. Estoy especialmente contento con el resultado y espero tomarme unas copas a su salud.