Ahora está muy de moda decir que uno no se quiere encasillar y que está abierto a toda clase de colaboraciones por raras que sean y bla, bla, bla. Yo no suelo seguir las modas, no me llaman la atención, pero ésta la entiendo porque es eso precisamente lo que siento en la actualidad. La decisión de trabajar solo, como un átomo, responde exclusivamente a ello. Estar solo me da libertad para hacer consulting incluso dentro de la empresa estudiada (MD), me permite involucrarme en experimentos artísticos (Happy Accident), proyectos cinematográficos (Johan, Sing for Darfur), guionaje (La Filosofía del Corcho), etc... A mayor abanico de especialidades, más tengo la sensación de poder aportar cosas frescas a más disciplinas. Trabajando como un átomo puedo meterme en proyectos en los que difícilmente hubiera podido de haber estado en una estructura, por pequeña que fuera. Cada vez que requiero una estructura mayor, monto una molécula de trabajo con los compañeros adecuados a cada proyecto, por ejemplo, con el estudio de diseño y arquitectura M (www.m-m.es) o con diseñadores de webs, relaciones públicas, productoras, “cool hunters”...


A esta forma de trabajar he llegado después de muchos años de darle vueltas a la cabeza y de varias decisiones nada fáciles. De esta manera espero aportar y aprender mucho y, sobre todo, poder ser más yo.