Scope era una revista gratuita de cine independiente, un hermoso esfuerzo por aportar una opinión objetiva y apasionada a la vez sobre el mundo del celuloide. Y digo era, en pasado. En 2002 la revista sufría los previsibles avatares de una publicación de este tipo y Marion y yo intentamos echarles una mano creando una campaña que, sobretodo, funcionara como evento para las relaciones públicas. El objetivo era llamar la atención sobre la revista para darle notoriedad y buscar respaldos financieros, el estreno estaba planeado que fuera en un celebérrimo cine erótico de Barcelona. Para ello conseguimos liar un fantástico elenco de personajes del cine (Leonor Watling, Eduard Fernández, Julio Médem y  José Luís Guerín) que estaban dispuestos a ayudar a la causa. Pero no simplemente ayudar con su cara bonita, sino de una manera efectiva para que el equipo de Scope pudiera trabajar más horas por y para el buen cine. Así, Leonor Watling le montaría una silla de Ikea a la editora de la revista; Eduard Fernández le haría de canguro a la redactora jefe... Las películas, además, iban a ser rodadas por emergentes directores de la realización nacional (alguno de ellos está ahora en la cima). Todo el mundo estaba comprometido e ilusionado con el proyecto, incluso rodamos la primera historia con Leonor Watling (en mi casa de Madrid). Pero a los pocos días de arrancar el proyecto, Scope murió. De todo ello conservo un gran recuerdo, este surreal montaje y una silla de Ikea que me montó la Watling. No todo el mundo puede presumir de ello.