Si trabajar para una gran marca es apasionante, trabajar para una gran marca cuando está forjando su identidad lo es aún más. ¿Cuál es nuestro tono? ¿Cuál nuestro “look”? ¿Utilizamos el sentido del humor? ¿En qué medida? ¿Utilizamos música? ¿Por qué sí? ¿Por qué no? ¿De qué tipo? ¿Qué dice todo esto de nosotros? ¿Hay suficiente branding? ¿Qué ponderamos, el reconocimiento del tono o la calidad individual de cada pieza? ¿Son ambas cosas compatibles?... Lamentablemente, esos momentos decisivos en la vida de una marca suelen ir acompañados de prisas y presiones. Dije que era apasionante, no que fuera fácil.